Las Expectativas y la Felicidad

Que esperar cuando estás esperando fue uno de los libros que me instruyeron cuando iniciaba la aventura de ser madre. Me explicaba que sucedería cada mes en el embarazo y así podía saber si todo estaba dentro de las expectativas para un desarrollo saludable. Esto fue una excelente herramienta para darme el conocimiento y la tranquilidad en esta etapa.

Para las relaciones de pareja y la vida en general hay muchas herramientas que nos ayudan, pero ya traemos con una serie de expectativas desde nuestros hogares.

En las relaciones de pareja, como en casi todo en la vida, hacemos una proyección en nuestra mente. Pasamos una película de cómo será cuando encuentre a esa persona especial que Dios a puesto para mi en este mundo, como me sentiré física y emocionalmente cuando estemos juntos y como será esa convivencia en el día a día. Si tienes una gran imaginación como yo, hasta imaginarás los colores de las paredes y las sonrisas de tus hijos, pero casi nunca resulta así en la realidad.

A pesar de que construimos casi todo sobre la base de sueños y metas cuando empezamos a concebir la idea de casarnos, sería más fácil si compartiéramos lo que esperamos de la relación, así sabremos si estamos sintonizados en el mismo canal si en realidad en blanco y negro sobre el papel vamos en la misma dirección.

En la pareja hay tantas cosas en las que ponerse de acuerdo y  cambiamos constantemente según la etapas en que estemos como persona. He querido citar solo algunas de las expectativas,  en las que debemos ponernos de acuerdo para facilitar el proceso.

Expectativa de fe y valores familiares

El libro del profeta Amos 3:3 nos dice ¿Cómo andarán dos si no se ponen de acuerdo? Lo primero en lo que debemos ponernos de acuerdo es en nuestras creencias y costumbres religiosas y valores, para poder sentar los precedente de cómo seremos en nuestra familia. Tener esto claro nos facilitará la crianza de los hijos cuando lleguen.

 Expectativa de vida individual

Quienes éramos cada uno antes de ser nosotros y que va a tener que cambiar ahora (porque hay que ubicarse, hay cosas que van a cambiar). Cuales son mis rutinas, hobbies, gastos personales, etc., cuales de estos compartiremos como pareja y para así poder ver lo que estoy dispuesto a aceptar y lo que no. Es fundamental que mantengamos esa individualidad, pues somos dos personas que han decidido convivir.

Expectativa de vida en pareja. 

Que esquema mental tenemos cada uno de lo que será nuestra vida juntos en el día a día. Como visualizamos los roles en las tareas del hogar. Si vamos a desayunar juntos, que podemos hacer los fines de semana, cuando visitaremos a nuestros familiares, tiempo con los  amigos, etc., ya que todos venimos con lo que muchos denominan una mochila y ahí entra la frase de: es que en mi casa eso siempre se hizo así.

Dos aspectos delicados y fundamentales de las expectativas de la vida en pareja son el manejo del dinero la sexualidad.  Tener una buena comunicación será la clave en estos dos aspectos, para que luego no se conviertan en ese talón de Aquiles que nos puede conducir a un precipicio. Es bueno recordar que en estos dos aspectos la sociedad nos vende una idea de que ser millonario y hacer el amor tres veces al día es ser exitosos y por eso hay tantas parejas y familias rotas o infelices con lo que tienen. Cada pareja debe tener su ritmo y un sistema en el que ambos se sientan satisfechos, tanto en el dinero como en las relaciones sexuales.

Expectativas como padres

Muchos nos casamos con la ilusión de tener una determinada cantidad de hijos, hasta los nombres tenemos para ellos, cuantos años se llevarán, que tipo de educación (que si en el colegio que yo estudié),  valores, etc, etc. Pero es casi seguro, que la idea de nuestra pareja en este sentido sea totalmente diferente por lo que ha vivido en su hogar  y ahí se pueden  generar conflictos importantes.

Lamentablemente estos temas no se toman tan seriamente antes de casarnos, como para sentarnos a conversar sobre ellos y llegar a acuerdos por escrito como la empresa más importante que jamas tendremos. Muchas veces nos damos cuenta de lo que el otro piensa porque surgen comentarios en reuniones familiares y tocamos el tema en alguna ocasión someramente o peor aún cuando ya estamos como decimos los dominicanos «con el agua al cuello».

Si existieran las bolas mágicas para ver lo que el otro piensa, fuera el objeto más vendido, así que pregunte que usted no es adivino y diga lo que piensa que el otro tampoco lo es!

Esperemos confiados sólo en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo en quien todas nuestras expectativas serán llenadas totalmente.

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