UN CAMBIO PASO A PASO

Cambio paso a paso

El invierno tiene la particularidad de hacernos pensar que todo ha terminado. En este ciclo de la naturaleza vemos como muchos árboles parecen muertos y sobre todo en Canadá donde estuvimos viviendo hace un año y donde el frío llega a los -44 grados Celsius, podemos llegar a creer que debajo de todo ese hielo ya no queda nada.

El verano del 2017 cuando llegamos, nos enamoramos de las horas de sol en Edmonton que pueden llegar a la 11:45 de la noche. También nos encantaron todas las actividades que hacen, ya que muchos llaman a ese pueblo, la ciudad de los festivales. Pero sabíamos también que el invierno era uno de los más fuertes.

Estábamos en casa de nuestros hermanos Ricardo e Isadora quienes nos recibieron al llegar y una de esas tardes soleadas nos dispusimos a hacer algunos trabajos en su jardín.

La jardinería es una de mis pasiones así que como sabrán estaba en mis aguas y así iniciamos una proceso de cambio de lugar de uno de los árboles.

Hicimos un hueco bastante profundo, colocamos con cuidado el árbol donde Isadora lo quería y apisonamos bien toda la tierra a su alrededor. Pusimos agua y listo. Ya de antemano sabíamos que perdería parte de su follaje y que luego de un tiempo veríamos si se adaptaba al cambio, porque este proceso de adaptación no era nada fácil para un árbol adulto.

Les comparto entonces el proceso ya que se aplica a cualquier proceso de cambio.

1-    Evalúa lo que quieres:

Dice mi amiga y coach Astalicia Rosario que el que no sabe para donde va, ya llegó y en este caso ya Isadora sabía exactamente lo que quería. Si te dispones a hacer cualquier cambio en tu vida, evalúa donde estás en este momento, así podrás determinar lo que necesitaras para llegar a la meta. Describe en una frase donde estás y cuál será el resultado esperado. Asegúrate de tener bien claro tu porqué y para qué ya que será la clave en los momentos de duda.

2-    Estudia el proceso de otros:

Casi siempre habrá alguien que ya logró lo que quieres. Este caso yo tenía la experiencia de jardinería, pero de no ser así debes consultar. Hay mucha información gratuita o expertos en cada área en la que desees hacer un cambio y así ver el proceso que ya otros han recorrido. Siempre hay ayuda disponible si buscamos.

3-    Planifica:

Hacer una ruta concreta de lo que hay que hacer debe incluir los tiempos, los recursos humanos y económicos necesarios, así como asignar responsabilidades. El tiempo invertido en la planificación siempre dará sus frutos.También es importante conversar con todos los afectados para que estén claros en cuanto a  los sacrificios, las responsabilidades y los beneficios de cada uno. Recuerda es un trabajo en equipo.

4-    Acciona:

Muchas veces esta es la parte en la que nos entra el miedo. Nos ponemos a pensar si será lo correcto y nos asaltan los “Y Si” pasando lo que los expertos llaman: Parálisis por Análisis, pero el miedo es sólo una puerta que hay que cruzar y nadie que ha logrado algo, lo ha hecho sin miedo, sólo se ha dispuesto a hacerlo a pesar de el. Para enfrentar el miedo también hay muchos recursos disponibles pero más adelante les daré en otro post recursos que utilizo.

5-    Revisar:

Luego de terminado el proceso nos quedamos ahí, pero la revisión del paso a paso y la comparación con los resultados que esperábamos, nos dará una idea clara del avance logrado. Esto nos permitirá hacer los ajustes necesarios antes que sea tarde. Como dice el dicho popular dominicano: La carga se arregla por el camino.

6-    Espera:

Si,  Si, ya se lo que me van a decir, yo era de las que decía que eso de esperar no era para mi y que Dios cuando me hizo se le olvidó ponerme la dosis de paciencia. ¡Pero no se le olvidó nada! Es que la paciencia es de  esos frutos del Espíritu Santo que aprendemos en el HACER y confiando el resultado a El podrás estar en paz mientras esperas.

Cuando decidir si no ha sido fructífero el cambio requiere tiempo y una revisión final para evaluar los resultados. En muchas ocasiones nos desesperamos y  no vemos los resultados por la impaciencia, porque tiramos la toalla antes de tiempo.

De vuelta con el árbol que plantamos (que se llama doña Piedad por cierto) les diré que después de 9 meses como si hubiera sido una criatura en gestación, Isadora me manda esta foto (que es la que hoy ven aquí) y me dice: negra esta viva nuestra planta, ¡lo hemos logrado!. Esto me hizo reflexionar en muchos aspectos.

Los cambios siempre estarán, son una constante en nuestra vida.

Hay personas que siempre estudiaron en el mismo colegio y otras que como yo, estuvieron en 6 diferentes por circunstancias de la vida y que aprendimos a ver el cambio como algo positivo que nos permite evolucionar. Entonces llega el momento en el que no lo esperas, sino que empiezas a generar los cambios tu misma y abrazas el cambio como algo positivo, como lo que es, una nueva oportunidad.

Gracias Señor porque podemos ver tu mano acompañándonos y abrazar el constante cambio como una forma de aprender a desapegarnos y parecernos más a ti.

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Una Herida profunda en el Bosque Majestuoso

Acuarela Bosque
Título: «Una Herida Profunda» acuarela sobre papel, 9″x 12″, Aura Dominguez 2018.

La reflexión de hoy empieza con una fábula inspirada en una situación de la vida real en la que muchos nos hemos visto.

En lo profundo del bosque majestuoso un ani

Acuarela Bosque

mal espectacular habitaba. Su pelaje tornasol, su impresionante tamaño y sus ojos grisáceos con un destello de lila cautivaban las miradas. Pero había sido herido hacía ya mucho tiempo por un cazador. Pensó que con el tiempo curaría su herida profunda, pero el tiempo pasaba y  pesar de esperar, yacía en el suelo y su inmovilidad mantenía preocupados a todos los habitantes del bosque.

Se sentía sólo y abandonado porque aunque todo el que se acercaba, le invitaba a jugar, cada vez que lo intentaba tenía que moverse y comenzaba de nuevo un punzante dolor que le hacia estremecer,  sangrar sin parar y  por tanto se enfurecía y ahuyentaba a todos los animales con sus alaridos.

-Esta así desde hace ya mucho tiempo—dijo una tortuga en el estanque.

-No puede ser –dijo la ardilla- hasta cuando estará así.

-Es que debe lamerse su herida -dijo una liebre

-No es tan fácil como piensan- dijo el castor- su piel es muy dura y además la herida está en un lugar muy difícil de alcanzar.

Entonces decidieron hacer una reunión de todos los animales del bosque, para ver cómo podían ayudarle. Todos dieron su opinión al respecto, pero ninguno sabía cual era la solución hasta que el búho dijo sabiamente.

-Esto es algo que no podemos curar nosotros solos y mucho menos él mismo, así que tendremos que buscar ayuda. Fueron así, a la parte habitada del bosque y decidieron acercarse a un perro que vivía en la casa del doctor del pueblo.

-Sólo el doctor podrá hacer lo que se necesita-dijo el búho- sabemos que estará asustado al ver un humano pero es la solución, así que manos a la obra.

Fue entonces una comisión a convencer al perro de  buscar la forma de llevar a su amo a esta parte del bosque en su próxima caminata juntos.

-¿Están locos?- dijo el perro- ¿Y si le pasa algo a mi amo que hacemos? Pero lograron convencerlo a pesar de todo.

La tarde siguiente, era fresca y soleada. El perro junto al doctor  ya concluían  su caminata vespertina cuando llegaron a la parte del bosque donde estaban esperándoles los demás animales junto al bello animal, quien había accedido a la descabellada idea.

-Tengo miedo – dijo el bello animal.

-No te desesperes – le dijo una mariposa- es normal tener miedo a lo desconocido, pero tu ayuda ha llegado al fin y podrás volver a jugar con todos nosotros.

El doctor, sorprendido por su hallazgo, se acerco suavemente y lentamente contemplando tan bello animal, era algo nunca visto por sus ojos. El bello animal también se quedo quieto y dejo que se acercara. Suavemente pudo tocar su pelaje y ver que habían manchas de sangre a su alrededor.

-¡No puede ser! –exclamó el doctor- ¡Está herido!

Veloz como una gacela corrió a su casa y buscó su equipo de curaciones. Colocó un tranquilizante comestible y luego uno más fuerte para así poder curar su herida con tranquilidad

El proceso de recuperación fue lento y doloroso pero con el paso del tiempo las cosas volvieron a la normalidad. Se oían las risas de todos nuevamente jugando en el bosque y aquella herida, con la ayuda necesaria, fue solo un mal recuerdo.

Fin

Hay situaciones en la vida que nos causan heridas que nos inmovilizan, nos desaniman  y nos hacen pensar que es mejor quedarse en el suelo.  Podemos creer que quedarnos quietos y no hacer nada es la solución, que el tiempo se encargara de todo, pero no siempre es así. Parar es solo el primer paso que nos permite evaluar los daños, pero no un estado en el cual quedarse.

Hay heridas que necesitan ayuda, ser desinfectadas y curadas, ser limpiadas dolorosamente para poder ver el daño real que hay. Si tardamos en tomar la decisión de buscar esa ayuda, esta herida puede retrasar el proceso de curación e incluso agravar el daño.

Dios siempre buscará la manera de suplirnos herramientas y su santa ayuda por distintas vías, pero está en nosotros aceptarla y estar abiertos a lo que implique el proceso de sanación total. ¡Así que manos a la obra!

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